la fuente de un ataque cibernético. Sin una regulación o legislación clara, este tipo de
cooperación sería muy compleja, dado que podría afectar la relación de los proveedores
con sus clientes. De hecho, algunos de los clientes más grandes exigen cláusulas de
confidencialidad en sus contractos, lo cual podría impedir que el proveedor brindara la
colaboración requerida por las autoridades de seguridad y justicia. De manera similar, sería
necesaria una regulación para que las empresas del sector privado compartieran información
acerca de las vulnerabilidades de sus redes y sistemas cuando sus capacidades se vean
superadas con el fin de encontrar soluciones de forma coordinada a través del intercambio
de mejores prácticas y lecciones aprendidas.
En general, los ataques contra las empresas se resuelven internamente o con contrataciones
externas, pero no hay una adecuada comunicación con autoridades relacionadas con la
aplicación de la ley. El incidente cibern��tico es solucionado, pero muchas veces no hay una
persecución penal por la falta de mecanismos de preservación de la evidencia digital, como
se mencionó anteriormente. Esto es alarmante cuando se considera lo reportado por el
Grupo de Trabajo Anti-Phishing13 (APWG, por sus siglas en inglés), en donde Guatemala, en el
cuarto trimestre de 2015, se encontraba en el puesto 5 entre los países más infectados por
malware, con una tasa de infección de 39.58 por ciento.
Con respecto a la remoción de contenidos ilegales del Internet (takedown), esto sería
posible solo si la orden es válida y proviene de un juez competente. Sin embargo, se señaló
que no existe una legislación clara acerca de cuáles serían estos contenidos ilegales y los
procedimientos de remoción de los mismos en línea. En este contexto, durante las reuniones
y en los cuestionarios se destacó la necesidad de revisar la Iniciativa de Ley de Cibercrimen
5254, así como de generar leyes que tengan coherencia y crear métodos que sean aplicables
en el corto, mediano y largo plazo.
L a Ad m in is t ra c ió n P ú b lic a
De acuerdo a la información obtenida, se destacó que no existe una gestión centralizada en
el gobierno para la compra de tecnologías de la información (TI) y seguridad cibernética. En
este sentido, los esfuerzos de seguridad de la información se dan a nivel de cada institución;
es decir, sin una entidad que los coordine.
Por otra parte, con relación al desarrollo e implementación de servicios y productos
orientados al ciudadano, Guatemala se adhirió a la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP, por
sus siglas en inglés), el 27 de julio de 2011, que posteriormente ratificó en 2012, habiendo
implementado a la fecha tres Planes de Acción Nacional de Gobierno Abierto en períodos
bianuales, el último correspondiente al período de 2016 a 2018.
13
https://docs.apwg.org/reports/apwg_trends_report_q1-q3_2015.pdf
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