A/65/201 5. Muchas herramientas y metodologías de uso malicioso tienen su origen en las actividades de delincuentes y piratas informáticos. El refinamiento y la escala crecientes de la actividad delictiva aumenta la probabilidad de actos perjudiciales. 6. Hasta ahora, ha habido pocos indicios de tentativas terroristas de comprometer o incapacitar la infraestructura de las tecnologías de la información y las comunicaciones o de ejecutar operaciones utilizando estas tecnologías, si bien puede suceder que se intensifiquen en el futuro. Actualmente los terroristas recurren a estas tecnologías principalmente para comunicarse, reunir información, reclutar miembros, organizarse, promover sus ideas y actividades y solicitar fondos, pero en algún momento podrían llegar a usarlas para sus ataques. 7. Cada vez son más frecuentes los informes de que los Estados están elaborando tecnologías de la información y las comunicaciones como instrumentos de guerra y para fines de inteligencia y políticos. La incertidumbre en cuanto a la atribución y la ausencia de una comprensión común respecto de lo que es una conducta estatal aceptable pueden crear el riesgo de inestabilidad y percepciones erróneas. 8. Motivo de creciente preocupación son las personas, grupos u organizaciones, incluidas las organizaciones delictivas, que se dedican por cuenta de terceros a realizar actividades desestabilizadoras en línea. Estos agentes, sea que estén motivados por ánimo de lucro o por otras razones, pueden ofrecer toda una gama de servicios maliciosos a agentes estatales y no estatales. 9. El uso cada vez más difundido de las tecnologías de la información y las comunicaciones en infraestructuras esenciales crea nuevos puntos vulnerables y oportunidades para crear inestabilidad, al igual que el empleo creciente de dispositivos de comunicaciones móviles y servicios con base en Internet. 10. Los Estados también se sienten inquietos debido a que la cadena de suministro de estas tecnologías puede resultar influida o subvertida de maneras que afectarían el uso normal, seguro y fiable de esas tecnologías. La inclusión de funciones ocultas maliciosas en las tecnologías puede socavar la confianza en los productos y servicios, erosionar la fe en el comercio y afectar la seguridad nacional. 11. El hecho de que existan distintos grados de capacidad y seguridad en cuanto a las tecnologías de la información y las comunicaciones entre los diferentes Estados aumentan la vulnerabilidad de la Red Mundial. Las diferencias en las leyes y prácticas nacionales pueden crear obstáculos a la creación de un entorno digital seguro y resistente. III. Medidas de cooperación 12. Los riesgos que entrañan las redes con interconexiones mundiales exigen respuestas concertadas. En la última década, los Estados Miembros han afirmado reiteradamente la necesidad de recurrir a la cooperación internacional para combatir las amenazas en el ámbito de la seguridad de las tecnologías de la información y las comunicaciones y luchar contra el uso indebido y delictivo de la tecnología de la información, crear una cultura global de ciberseguridad y promover otras medidas esenciales capaces de reducir el riesgo. 13. Durante la última década se han hecho esfuerzos por combatir la amenaza de la ciberdelincuencia en el plano internacional, en particular, en el seno de la 10-46960 7

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