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5.
Muchas herramientas y metodologías de uso malicioso tienen su origen en las
actividades de delincuentes y piratas informáticos. El refinamiento y la escala
crecientes de la actividad delictiva aumenta la probabilidad de actos perjudiciales.
6.
Hasta ahora, ha habido pocos indicios de tentativas terroristas de comprometer
o incapacitar la infraestructura de las tecnologías de la información y las
comunicaciones o de ejecutar operaciones utilizando estas tecnologías, si bien puede
suceder que se intensifiquen en el futuro. Actualmente los terroristas recurren a
estas tecnologías principalmente para comunicarse, reunir información, reclutar
miembros, organizarse, promover sus ideas y actividades y solicitar fondos, pero en
algún momento podrían llegar a usarlas para sus ataques.
7.
Cada vez son más frecuentes los informes de que los Estados están elaborando
tecnologías de la información y las comunicaciones como instrumentos de guerra y
para fines de inteligencia y políticos. La incertidumbre en cuanto a la atribución y la
ausencia de una comprensión común respecto de lo que es una conducta estatal
aceptable pueden crear el riesgo de inestabilidad y percepciones erróneas.
8.
Motivo de creciente preocupación son las personas, grupos u organizaciones,
incluidas las organizaciones delictivas, que se dedican por cuenta de terceros a
realizar actividades desestabilizadoras en línea. Estos agentes, sea que estén
motivados por ánimo de lucro o por otras razones, pueden ofrecer toda una gama de
servicios maliciosos a agentes estatales y no estatales.
9.
El uso cada vez más difundido de las tecnologías de la información y las
comunicaciones en infraestructuras esenciales crea nuevos puntos vulnerables y
oportunidades para crear inestabilidad, al igual que el empleo creciente de
dispositivos de comunicaciones móviles y servicios con base en Internet.
10. Los Estados también se sienten inquietos debido a que la cadena de suministro
de estas tecnologías puede resultar influida o subvertida de maneras que afectarían
el uso normal, seguro y fiable de esas tecnologías. La inclusión de funciones ocultas
maliciosas en las tecnologías puede socavar la confianza en los productos y
servicios, erosionar la fe en el comercio y afectar la seguridad nacional.
11. El hecho de que existan distintos grados de capacidad y seguridad en cuanto a
las tecnologías de la información y las comunicaciones entre los diferentes Estados
aumentan la vulnerabilidad de la Red Mundial. Las diferencias en las leyes y
prácticas nacionales pueden crear obstáculos a la creación de un entorno digital
seguro y resistente.
III. Medidas de cooperación
12. Los riesgos que entrañan las redes con interconexiones mundiales exigen
respuestas concertadas. En la última década, los Estados Miembros han afirmado
reiteradamente la necesidad de recurrir a la cooperación internacional para combatir
las amenazas en el ámbito de la seguridad de las tecnologías de la información y las
comunicaciones y luchar contra el uso indebido y delictivo de la tecnología de la
información, crear una cultura global de ciberseguridad y promover otras medidas
esenciales capaces de reducir el riesgo.
13. Durante la última década se han hecho esfuerzos por combatir la amenaza de
la ciberdelincuencia en el plano internacional, en particular, en el seno de la
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