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I. Carta de envío
1.
Las amenazas reales y potenciales en la esfera de la seguridad de la
información se cuentan entre los problemas más graves del siglo XXI. Estas
amenazas pueden ocasionar daños considerables en las economías y en la seguridad
nacional e internacional. Las amenazas proceden de una amplia gama de fuentes y
se manifiestan en actividades desestabilizadoras dirigidas contra particulares,
empresas, elementos de la infraestructura nacional y gobiernos. Sus efectos entrañan
considerables riesgos para la seguridad pública, la seguridad de las naciones y la
estabilidad de una comunidad internacional intercontectada.
2.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones tienen características
únicas en su género que hacen difícil la tarea de encarar las amenazas que enfrentan
los Estados y otros usuarios. Las tecnologías de la información y las
comunicaciones están en todas partes y son de fácil acceso. No son de naturaleza
intrínsicamente civil ni militar y el destino que se les dé depende principalmente de
los móviles del usuario. En muchos casos las redes son propiedad y están bajo la
dirección del sector privado o de particulares. Debido a la compleja
interconectividad de las telecomunicaciones y de Internet, cualquier dispositivo de
tecnologías de la información y las comunicaciones puede ser fuente o blanco de un
uso indebido cada vez más refinado. Es muy fácil encubrir el uso malicioso de estas
tecnologías. Puede resultar difícil establecer el origen de una perturbación, la
identidad del autor o sus móviles. Con frecuencia, los autores de dichas actividades
pueden deducirse solo por la elección de los blancos, los efectos producidos o las
pruebas indiciarias. Los creadores de amenazas pueden operar fundamentalmente
con impunidad, prácticamente desde cualquier punto del mundo. Estas
características facilitan el empleo de estas tecnologías en actividades
desestabilizadoras.
3.
Teniendo en cuenta las consecuencias de esta evolución para la seguridad
internacional, la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió al Secretario
General que, con la asistencia de expertos gubernamentales, estudiara las amenazas
en el ámbito de la seguridad de la información y los conceptos internacionales
pertinentes y sugiriese posibles medidas de cooperación para fortalecer la seguridad
de los sistemas mundiales de información y de comunicaciones.
II. Amenazas, riesgos y puntos vulnerables
4.
La red mundial de tecnologías de la información y las comunicaciones se ha
convertido en teatro de actividades desestabilizadoras. Los motivos para crear
inestabilidad varían profundamente y van desde el deseo de demostrar simplemente
habilidad técnica, al robo de dinero o de información, pasando por su empleo en
conflictos estatales. Las fuentes de esas amenazas incluyen agentes no estatales,
como delincuentes y, quizás, hasta terroristas, así como los propios Estados. Estas
tecnologías pueden ser utilizadas para dañar los recursos e infraestructuras de
información. Dado que por su naturaleza intrínseca son de doble uso, las mismas
tecnologías que prestan apoyo a un robusto comercio electrónico pueden utilizarse
también para comprometer la paz internacional y la seguridad nacional.
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