Siguiendo los preceptos políticos y normativos de la Constitución Política del Estado que
plantea que las telecomunicaciones, por tanto el Internet, son un derecho fundamental de
las bolivianas y bolivianos, al igual que el agua, la electricidad, etc., el Gobierno
Electrónico debe ser capaz de transformar la práctica comercial de las
telecomunicaciones en general y el Internet en particular, acorde a la política desplegada
para el conjunto de los servicios públicos de modo que sea posible la universalización de
la cobertura, al mismo tiempo que se facilita el acceso a los sectores de menores
recursos. Debe también enfocarse en hacer accesibles los servicios de Gobierno
Electrónico, en todas las dimensiones explícitas en este documento, para todas las
ciudadanas y ciudadanos.
De igual forma, la transformación de las prácticas de gobierno: "Gobernar obedeciendo al
pueblo", en palabras del Presidente Evo Morales, significa que la participación y control
social plasmados en la Constitución Política del Estado y la Ley de Participación y Control
Social no pueden ceñirse a un conjunto de intercambios de datos digitales sino a la
efectiva participación de la sociedad y los sectores sociales en el proceso de gestión del
bien común, no como agente externo interesado sino como parte central en la definición
de las políticas públicas y su implementación. Sin duda, el Gobierno Electrónico puede
generar diversas iniciativas para fortalecer las relaciones entre las entidades públicas,
organizaciones sociales y la ciudadanía en general. Es fundamental, en este campo, que
el Gobierno Electrónico permita transparentar y poner a disposición de la población datos
e información bajo licencias que la conviertan en un bien colectivo disponible para todos,
al mismo tiempo que fomenten procesos de innovación e investigación en diversos
campos.
Todo este proceso, no obstante resulta incompleto e inerte si no se funda el marco
general de la soberanía tecnológica y descolonización del conocimiento. Por tanto, el
Gobierno Electrónico no puede concentrarse simplemente en la implementación de TIC
para diversos propósitos, sino también en incorporar el proceso social de su producción,
lo que implica investigación, innovación y desarrollo, a la par de formación de
capacidades. Se trata, entonces, que el Estado y las entidades públicas en interacción
con la sociedad boliviana, sean capaces de producir el conocimiento y la tecnología que
van a formar parte de las relaciones sociales complejas que configuran las prácticas de
gobierno y de gestión del bien común. En este marco, es inconcebible el Gobierno
Electrónico sin la implementación de software libre y el ecosistema inherente al mismo,
que permita al Estado ejercer el efectivo control soberano sobre la tecnología que utiliza,
como también la formación de profesionales y servidores públicos que apropien la
tecnología y aprovechen la posibilidad de conocer los procedimientos y técnicas que
permiten operar las tecnologías libres y avanzar en los campos de la innovación e
investigación, participando de un diálogo intercultural con comunidades científicas en el
ámbito de las TIC y colaborar con las mismas.
Es así que para el Estado el Gobierno Electrónico constituye el conjunto de relaciones
sociales y actividades que se enmarcan en la producción e implementación de
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