Palabras de la Presidenta
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han generado una transformación
profunda en nuestras sociedades y su impacto seguirá creciendo. A principios de 2015, un
67 por ciento de los hogares chilenos contaba con acceso a la red y un 70 por ciento se
declaraba usuario de Internet.
Hoy, las regiones distantes de los grandes centros urbanos pueden contactarse con
cualquier parte del planeta y cada vez más bienes culturales circulan directamente a través
de Internet; la economía digital y el comercio electrónico crecen exponencialmente. La
ciudadanía se organiza y participa a través de redes sociales. Y muchos aspectos de nuestras
vidas cotidianas se resuelven a través de las redes.
Esta nueva realidad es una gran oportunidad para todos y para el país.
Sin embargo, existen fuertes diferencias de acuerdo con las zonas geográficas y la situación
socioeconómica de los hogares. Mientras en las ciudades el índice de penetración de estas
tecnologías es de un 70 por ciento, en los sectores rurales tan sólo llega a un 42 por ciento.
Y si en el quinto quintil de ingreso esta cifra alcanza un 86 por ciento, en los hogares del
primer quintil tan sólo llega a un 54 por ciento.
Esto significa que las desigualdades de nuestra sociedad se reproducen en la nueva realidad
digital. Por eso, tenemos que disminuir las brechas digitales que generan marginación e
inequidad. Todos los chilenos y chilenas deben poder acceder a estas herramientas que
constituyen una revolución tecnológica con enorme potencial económico, político y social.
Ese debe ser un objetivo país prioritario.
Debemos asegurar que esa tecnología, esta oportunidad de desarrollo, esté disponible, sin
inequidades, para el progreso de Chile. No sólo porque las personas lo requieren para abrir
sus horizontes y posibilidades; también lo requiere el desarrollo pleno de nuestra economía,
que para crecer demanda más tecnología, innovación y diversificación en nuestros procesos
productivos.
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