ESTRATEGIA NACIONAL Francesa PARA LA SEGURIDAD DEL ÁMBITO DIGITAL — objetivo 5 CUESTIONES FUNDAMENTALES El ciberespacio se ha convertido en un tema capital en el seno de las organizaciones internacionales cuyos trabajos se refieren a todo el ámbito digital. En 2013, los Estados reconocieron que, lejos de ser un espacio sin normas, el ciberespacio se rige por el derecho internacional existente. Sin embargo, el marco jurídico internacional todavía es objeto de debate, lo cual, en ausencia de avances en las negociaciones, podría perjudicar la preservación de un ciberespacio estable y seguro, respetuoso con los derechos fundamentales y propicio al desarrollo de una economía próspera y de confianza en la era digital. Aunque un creciente número de países declara dotarse de capacidades ofensivas, la conflictividad entre Estados se expresa cada vez más en el ciberespacio. Por otro lado, las revelaciones de prácticas masivas y de técnicas de espionaje llevadas a cabo por grandes Estados o alianzas de Estados contra otros —en ocasiones aliados—, personas y empresas, han aumentado la desconfianza política contra los países autores de estas prácticas y el recelo técnico respecto de sus productos y servicios. Estas revelaciones favorecen también la proliferación de medios técnicos similares. Paralelamente, algunos grupos de individuos con motivos y apoyos diversos, mercenarios contratados mundialmente y asociados según las circunstancias, recurren regularmente a ataques informáticos en el ciberespacio para tratar de desestabilizar las autoridades gubernamentales de numerosos países o a las empresas que los encarnan de forma simbólica. Además, algunas organizaciones terroristas se aprovechan de la gran audiencia de las redes sociales para difundir una propaganda encaminada a captar voluntarios y aterrorizar a la población. Estos diferentes grupos disfrutan de impacto mediático constante. En el plano económico, la tendencia de comienzos de la década se confirma. Un número reducido de empresas, impulsadas por los Estados que han 38 « Aunque contribuye al crecimiento en el mundo, el ciberespacio se ha convertido en un lugar de competencia a menudo desleal y de conflictos » facilitado su desarrollo, utilizan su ventaja tecnológica, su dominio del mercado y su capacidad financiera para controlar la innovación digital. Esta privatización del ciberespacio en beneficio de algunos monopolios condena a los demás actores del ámbito digital a la dependencia y capta una parte demasiado importante del valor añadido del sector digital para que esta situación sea soportable para la economía de los demás países. Aunque contribuye al crecimiento en el mundo, el ciberespacio se ha convertido en un lugar de competencia a menudo desleal y de conflictos, hasta ahora de baja intensidad informática, de desestabilización política y de hegemonía económica. Europa ha sabido identificar estas cuestiones fundamentales y trata de aportar, mediante el discurso y la regulación, ideas y soluciones más respetuosas con el desarrollo digital duradero, tanto en materia de gobernancia de Internet como de protección de los datos personales o de seguridad informática de los operadores esenciales para la economía. A Europa, que en 2013 aprobó una estrategia de ciberseguridad, le cuesta sin embargo optar firmemente por una soberanía digital y dotarse de las herramientas necesarias para devolver el equilibrio al ciberespacio en su favor, a pesar de que este tema figura en el orden del día de numerosos foros de discusión y de negociaciones europeas. Porque comparte valores comunes con otros Estados miembros de la Unión Europea, Francia debe desempeñar un papel activo en el ámbito digital. Francia desea participar en la transformación digital de Europa a través de alianzas. Europa se construyó ayer gracias a una alianza en torno a las materias primas. La Europa digital se construirá sobre alianzas, confianza y el control de los datos, materia prima de las próximas décadas.

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