ESTRATEGIA NACIONAL Francesa PARA LA SEGURIDAD DEL ÁMBITO DIGITAL — INTRODUCCIÓN un empleado que mezcla sin precaución alguna vida privada y vida profesional pueden acarrear pérdidas de disponibilidad, de confidencialidad o de integridad de información esenciales, interrupciones de actividad y pérdidas económicas, accidentes industriales y pérdidas de vidas humanas o catástrofes ecológicas y perturbaciones del orden público, susceptibles de repercutir sobre la vida de la nación. En efecto, nunca antes la estabilidad de nuestro porvenir, impulsado por el ámbito digital, había sido tan dependiente de la responsabilidad individual de los ciudadanos y de la responsabilidad colectiva de tres comunidades de actores. Una primera comunidad tiene la responsabilidad de proponer y de implementar tecnologías, productos y servicios dotados del nivel de seguridad adaptado a los usos y capaces de contrarrestar los riesgos identificados. Los principales actores de esta comunidad son los investigadores, los inventores de productos y servicios y los integradores, las empresas del sector de la ciberseguridad, los operadores de redes de comunicaciones electrónicas, los proveedores de acceso a Internet o los proveedores de servicios informáticos remotos. La segunda comunidad tiene la responsabilidad de proteger a la nación de los depredadores del ámbito digital. Además de la elaboración de políticas de ciberseguridad, se trata de llevar a cabo de forma voluntarista una política de desarrollo de las competencias técnicas necesarias y de crear un ecosistema de confianza que acompañe la transformación digital de la sociedad, defendiendo a los ciudadanos, nuestros valores y nuestros intereses en el ciberespacio. Quien tiene esta responsabilidad está obligado a expresar su postura a favor de soluciones de seguridad cualificadas y a promover la industria nacional, incluidas las exportaciones. Esta comunidad está constituida por los que detienen un mandato electoral, el Gobierno, las administraciones centrales y territoriales y los sindicatos. La tercera comunidad tiene la responsabilidad de utilizar de manera acertada los servicios y las tecnologías disponibles, de tomar decisiones razonadas y de evitar las conductas de riesgo en los actos de la vida digital. Esta comunidad está integrada por todos los usuarios, empresarios actores de la sociedad civil y ciudadanos. Los compromisos sinalagmáticos asumidos por cada uno de los actores permitirán que Francia se beneficie plenamente de las aportaciones del ámbito digital, transforme en ventaja competitiva nacional las decisiones relativas a la seguridad digital, percibidas hoy en día como una restricción económica, la exigencia de métodos de trabajo rigurosos , y promueva nuestros valores, nuestros productos y nuestros servicios. En el ciberespacio, el Estado asume la función de garantía de la libertad de expresión y de acción de Francia, así como garantiza la seguridad de sus infraestructuras críticas en caso de ataque informático mayor (objetivo 1), protege la vida digital de los ciudadanos y de las empresas, lucha contra la cibercriminalidad (objetivo 2), asegura la sensibilización y la formación necesarias para la seguridad digital (objetivo 3), favorece el desarrollo de un ecosistema favorable a la confianza en el ámbito digital (objetivo 4) y fomenta la cooperación entre los Estados miembros de la Unión Europea en un sentido que impulse la emergencia de una soberanía digital europea, garante a largo plazo de un ciberespacio más seguro y respetuoso con nuestros valores (objetivo 5). 9

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