A/68/156 sus enormes ventajas a menor costo. Internet aporta un motor para el crecimiento económico, abre el acceso a la educación, refuerza la interacción y el entendimiento entre las personas, rompe barreras culturales y geográficas, permite prestar servicios en línea y refuerza la democracia haciendo que los gobiernos rindan cuentan a sus ciudadanos de maneras innovadoras y dinámicas. Por ejemplo: • Las actividades basadas en Internet ya ascienden al 8% del producto interno bruto del Reino Unido. Garantizar que las empresas y los clientes se sientan seguros cuando hacen negocios en el ciberespacio es crucial para el crecimiento económico. • El Reino Unido puso en marcha en 2011 un servicio de peticiones electrónicas que permite a cualquier persona presentar o firmar una petición sobre una cuestión cuya responsabilidad corresponde al Gobierno. Todas las peticiones que consiguen 100.000 firmas o más se someten a debate en el Parlamento. En el primer año, se presentaron más de 15.600 peticiones, de las cuales 10 superaron el umbral de las 100.000 firmas. Todas ellas se han debatido o se han incluido en el calendario del Parlamento. El Reino Unido, como muchos otros países, depende del ciberespacio en numerosas esferas de servicios nacionales cruciales, como la energía, las finanzas y el transporte. Si estos servicios sufren fallos importantes, ya sea accidentales o como resultado de intrusiones deliberadas, podrían provocar graves trastornos, daños económicos o pérdida de vidas. El panorama de las amenazas es complicado y dinámico. Los sistemas gubernamentales del Reino Unido, al igual que los de empresas y ciudadanos privados, son objeto de intentos de intrusión cotidianos. Los motivos abarcan el espionaje político e industrial, la ciberdelincuencia, los trastornos provocados o el control de las redes, o la negación de servicio. Los responsables abarcan desde Estados nación, intermediarios de Estados, agentes no estatales y bandas de delincuencia organizada, hasta personas que actúan de manera oportunista. La interconexión del ciberespacio implica que las actividades que causan trastornos en un sistema pueden tener efectos no deseados e imprevisibles en otros. Los intentos de contrarrestar esas amenazas se ven obstaculizados por la dificultad de atribuir de manera fiable un ciberincidente a una fuente concreta, el potencial de que los perpetradores se oculten tras una identidad falsa, la poca madurez en la comprensión de lo que constituye un comportamiento aceptable del Estado en el ciberespacio, la escasa resiliencia de la ciberinfraestructura en algunos países, y la ausencia de enfoques armonizados internacionales para detectar, perseguir y enjuiciar a los ciberdelincuentes. Todos los integrantes de la sociedad tienen su papel y sus obligaciones para combatir estas amenazas. Corresponde a los gobiernos dirigir los esfuerzos internacionales para mejorar la comprensión de lo que constituye un comportamiento aceptable del Estado y hacer frente a la ciberdelincuencia pero, dado que la mayor parte de la infraestructura del ciberespacio es propiedad de empresas privadas y está operado por ellas, su participación en el debate es crucial. El Reino Unido considera que la ciberseguridad no debe mejorar a expensas de los beneficios económicos y sociales que ofrece el ciberespacio. Es especialmente importante velar por que los esfuerzos por aumentar la ciberseguridad no se desvíen para imponer nuevas restricciones a la libertad de expresión más allá de las 13-39738 17

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