ESTRATEGIA NACIONAL Francesa PARA LA SEGURIDAD DEL ÁMBITO DIGITAL — objetivo 4
El lanzamiento en 2013 del plan «Ciberseguridad»
de la Nueva Francia Industrial, ahora integrado en la
solución «Confianza digital» con el respaldo de la Comisaría General para la Inversión y de BpiFrance han
permitido organizar el sector y poner en marcha convocatorias de proyectos encaminados a crear una oferta
de equipos de confianza para la detección de ataques
informáticos, esencialmente dirigidos a los operadores
de importancia vital, y de productos de movilidad segura para todas las empresas.
Los servicios del Estado intensificarán sus esfuerzos
en materia de calificación y de seguimiento de productos y servicios de seguridad informática, así como en
su apoyo al desarrollo de nuevos productos de seguridad que respondan a la evolución de los usos. Respaldarán asimismo la valorización y la continuidad de estas ofertas a través de la contratación pública que dará
preferencia a los productos y servicios de seguridad
calificados con el nivel adecuado, así como mediante
acciones de comunicación y de sensibilización dirigidas
al sector privado.
Por otro lado, los servicios del Estado difundirán los
resultados de los trabajos de investigación y desarrollo
que financian para equipos de alto nivel de seguridad
con el fin de elevar la de los productos dirigidos a las
empresas y al público en general.
Por último, Francia se preocupará por sacar todo el
partido a los dinamizadores ofrecidos por la Unión Europea a fin de apoyar, promover y defender las competencias científicas, tecnológicas e industriales francesas
en el campo de la ciberseguridad. Animará, además, a
la UE a no limitarse a un papel de consumidor, sino a
imponerse como un actor global imprescindible de la
oferta de este sector.
>
Transferir los conocimientos adquiridos al sector privado para llevarlo a hacerse cargo de su seguridad informática.
Francia se ha dotado en los últimos cinco años de
una capacidad de detección y de tratamiento de los
ataques informáticos, como anunciaba el libro blanco sobre la defensa y la seguridad nacional de 2008.
Aunque hay que seguir en esta línea, especialmente
por parte de la ANSSI, corresponde al sector privado
ocuparse de su propia seguridad en el ámbito informático igual que en los otros ámbitos, solo en caso de crisis
grave deben intervenir los servicios del Estado.
Gracias a la transferencia de los conocimientos
adquiridos por las administraciones hacia el sector privado, la certificación de proveedores competentes y de
confianza debería permitir detectar y tratar el inevitable incremento del número de ataques informáticos
que las empresas soportan.
> Preparar un mundo digital más seguro a través
una mejor anticipación de los usos, una asistencia
adecuada y una información de los protagonistas.
Para los próximos cinco años, la prioridad de las administraciones competentes en materia de seguridad
de los sistemas de información debe ser la anticipación
y la prevención.
Se tratará de lograr que los productos y servicios digitales o que integran un elemento digital, diseñados,
desarrollados y producidos en Francia, estén entre los
más seguros del mundo. Para alcanzar este objetivo
las administraciones competentes tendrán que orientar sus esfuerzos de comunicación hacia la comunidad
científica, pública y privada, y hacia los lugares de innovación (polos de competitividad, institutos de investigación tecnológicos, viveros empresariales, «fab labs»)
asignando, en caso necesario, medios específicos, como
es el caso en el Ministerio de Defensa y, más recientemente en el Ministerio del Interior.
Cuando los productos y servicios digitales alojen
datos personales o estén destinados a los sectores de
actividad de importancia vital, los servicios del Estado
aportarán los elementos de análisis de los riesgos o los
consejos necesarios para la obtención del nivel de seguridad correspondiente al uso del producto o del servicio
en curso de diseño o de desarrollo. Contribuirán asimismo, para los usos que lo justifiquen, a crear los dispositivos que permitan evaluar de manera independiente
el nivel de seguridad y de confianza de estos productos
y servicios, y a ofrecer a los potenciales usuarios las garantías adecuadas a través de una certificación.
En paralelo, habrá que anticipar el entorno jurídi-
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