A/68/156/Add.1
3.
Medidas posibles para fortalecer la seguridad de la información
en todo el mundo
El Canadá trabaja estrechamente con asociados internacionales, entre ellos
importantes organizaciones multilaterales y asociaciones del sector privado, con el
fin de fortalecer la seguridad de la información en las redes de las que dependen la
prosperidad económica y la seguridad del Canadá. El Canadá también está
intensificando la colaboración y compartiendo información con algunos de sus
asociados principales y dentro de organizaciones multilaterales sobre la seguridad
cibernética.
El Canadá ha desarrollado un nuevo proceso para coordinar una respuesta nacional a
los incidentes cibernéticos más importantes y lograr que los propietarios y
operadores de su infraestructura esencial desarrollen y apliquen su propia estrategia
de seguridad cibernética.
Entre otros países existe un interés generalizado por mejorar la seguridad
cibernética y prevenir la ciberdelincuencia. El principal instrumento internacional
que se ocupa específicamente de la ciberdelincuencia es el Convenio del Consejo de
Europa sobre la Ciberdelincuencia, que el Canadá firmó en 2001. Este documento,
también conocido como Convenio de Budapest, sirve como orientación para
elaborar legislación nacional de gran alcance contra la ciberdelincuencia y como
marco para la cooperación internacional entre los Estados.
Alemania
[Original: inglés]
[25 de junio de 2013]
Evaluación general de los temas relacionados con la seguridad de la información
No solamente se está produciendo la digitalización de las interacciones económicas,
administrativas y privadas, sino que también se está acelerando. Esta circunstancia
ofrece oportunidades sin precedentes tanto a los países industrializados como a los
países en desarrollo. Al mismo tiempo, la creciente dependencia de las tecnologías
de la información y las comunicaciones genera vulnerabilidades y deficiencias
sistémicas. Asimismo, existe una nueva interconexión por parte de todos los
agentes, desde el usuario particular hasta las empresas y las organizaciones
gubernamentales. Con respecto a los ataques cibernéticos, la tendencia avanza
claramente hacia actividades malintencionadas más sofisticadas como, por ejemplo,
las amenazas persistentes avanzadas o el software maligno muy sofisticado, que
persiguen objetivos de gran valor. Estas actividades se rigen por el interés en
conseguir beneficios o información sobre, respectivamente, el control de activos,
sistemas e infraestructuras esenciales con graves consecuencias para gobiernos,
numerosas empresas y organizaciones, entre ellos los proveedores de servicios
críticos de infraestructura. Las actividades malintencionadas sofisticadas son
especialmente difíciles de detectar. La velocidad de la innovación suele aventajar a
los intentos de proteger las tecnologías existentes. Un hecho que agrava los riesgos
es que los instrumentos y métodos malintencionados se puedan obtener con relativa
facilidad, ya que se encuentran a la venta en el mercado negro o no reglamentado.
No es posible proteger nuestros entornos actuales de tecnologías de la información
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