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27. Estas actividades iniciales de fomento de la confianza pueden ofrecer una
experiencia práctica y servir de orientación para futuras labores. Los Estados
deberían alentar y aprovechar los progresos realizados de manera bilateral y
multilateral, incluidos los registrados en grupos regionales como la Unión Africana,
el Foro Regional de la ASEAN, la Unión Europea, la Liga de los Estados Árabes, la
Organización de los Estados Americanos, la OSCE, la Organización de Cooperación
de Shanghai y otros. Tomando como base esas actividades, los Estados deberían
procurar que las medidas adoptadas fuesen complementarias y facilitar la difusión
de las mejores prácticas, teniendo en cuenta las diferencias entre distintas naciones
y regiones.
28. Los Estados deben liderar la preparación de medidas de fomento de la
confianza, pero una contribución apropiada del sector privado y la sociedad civil
redundaría en beneficio de esa labor.
29. Dada la velocidad a que evolucionan las tecnologías de la información y las
comunicaciones y el alcance de la amenaza, el Grupo juzga necesario afianzar el
entendimiento común e intensificar la cooperación práctica. En este sentido, el
Grupo recomienda que se celebre con regularidad un diálogo institucional con una
amplia participación bajo los auspicios de las Naciones Unidas y diálogos en foros
bilaterales, regionales y multilaterales y otras organizaciones internacionales.
V. Recomendaciones sobre medidas de creación
de capacidad
30. La creación de capacidad tiene una importancia vital de cara a la efectividad
de la cooperación mundial sobre la seguridad de las tecnologías de la información y
las comunicaciones y su uso. Algunos Estados pueden necesitar ayuda para mejorar
la seguridad de sus infraestructuras fundamentales de tecnologías de la información
y las comunicaciones; desarrollar su pericia técnica y preparar leyes, estrategias y
marcos reguladores apropiados para cumplir sus responsabilidades; y salvar las
diferencias de seguridad de las tecnologías de la información y las comunicaciones
y su uso.
31. En este sentido, los Estados que colaboren con organizaciones internacionales,
incluidos los organismos de las Naciones Unidas, y el sector privado deberían
estudiar cuál es la mejor forma de ofrecer asistencia técnica y de otro tipo para crear
capacidad en materia de seguridad de las tecnologías de la información y las
comunicaciones y su uso a los países que necesiten ayuda, en especial los países en
desarrollo.
32. Tomando como base la labor realizada en la preparación de anteriores
resoluciones e informes de las Naciones Unidas sobre el fomento de la capacidad,
como la resolución 64/211 de la Asamblea General, los Estados deberían estudiar la
posibilidad de adoptar las medidas siguientes:
a)
Apoyar las actividades bilaterales, regionales, multilaterales e
internacionales de fomento de la capacidad para hacer más seguras las
infraestructuras y el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones;
fortalecer los marcos jurídicos y la capacidad y las estrategias de las fuerzas del
orden a nivel nacional; combatir el uso de las tecnologías de la información y las
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